"de vez en cuando los amigos tienen el deber de hacerse sentir como cuando eran niños"

Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño.
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación.
Esperando un eclipse
me quedaré,
Persiguiendo un enigma
al compás de las horas.
Dibujando una elipse
me quedaré,
entre el sol y mi corazón.
Junto al estanque me atrapó la ilusión
escuchando el lenguaje de las plantas.
He aprendido a esperar sin razón.
Soy metálico en el Jardín Botánico
Con mi pensamiento sigo el movimiento
de los peces en el agua.
Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño.
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación.
Esperando un eclipse
me quedaré,
Persiguiendo un enigma
al compás de las horas,
Dibujando una elipse
me quedaré,
entre el sol y mi corazón.








































jueves, 6 de agosto de 2009

Un Rambo-Chino

Hoy he ido a comprar una sartén a un supermercado chino.
Al lado hay un Mercadona, pero la tienda de chinos tiene una superficie igual o mayor que la del super. Solo le falta aparcamiento para poder equipararse.
Voy andando a través de las diferentes secciones. Van formando grandes callejones que no tienen nada que envidiar a Carrefour o Alcampo. Me pongo a mirar las estanterías donde se encuentra todo lo relacionado con vajilla y utensilios de cocina hasta que llego a la zona de las sartenes. Cojo esta. No. No me gusta. Esta. Uy! Esta es pequeña. Cazos no. Quiero una grande y con los bordes altos.
A ver esta...
Esta parece que está bien.
Me acerco para ver el fondo de la sartén...
Parece que pone antiadherente. No vaya a ser que se me pegue la comida. Estos productos procedentes de china no son de muy buena calidad algunas veces.
Me acerco.
Me acerco...
Y de repente: PUM
Se abren dos ojos en el centro de la sartén que me miran fijamente.


¡Coño qué susto!


Entonces se descuelga un chino disfrazado de sartén tipo Rambo (a lo embadurnado de lodo mimetizado con un árbol tropical en plena lluvia) me hace un gesto con la cabeza y sale andando tranquilamente por el pasillo.

¿Qué hacía?
Vigilar.
¿Qué vigilaba?
Nada.

El callejón estaba vacío pero allí estaba.

Este "super-chino-mercado" abre a las 9.00 y cierra a las 23.00.
El chino se dedica a vigilar los callejones haya o no gente, día tras día, semana tras semana, mes tras mes...
Ahora entiendo por qué China se va a convertir, si no lo es ya, en la primera superpotencia mundial.



Si dejásemos a un español esta tarea lo más probable es que acabase loco de remate a los dos días. Disfrazado de sartén denunciaría a su jefe, saldría en Tele5 y al final se dedicaría a visitar plató tras plató para poner verde a los famosillos con la Belén Esteban y compañía.



¡¡¡¡Culturas diferentes!!!!
Wuauuuuuu!!!!

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