"de vez en cuando los amigos tienen el deber de hacerse sentir como cuando eran niños"

Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño.
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación.
Esperando un eclipse
me quedaré,
Persiguiendo un enigma
al compás de las horas.
Dibujando una elipse
me quedaré,
entre el sol y mi corazón.
Junto al estanque me atrapó la ilusión
escuchando el lenguaje de las plantas.
He aprendido a esperar sin razón.
Soy metálico en el Jardín Botánico
Con mi pensamiento sigo el movimiento
de los peces en el agua.
Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño.
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación.
Esperando un eclipse
me quedaré,
Persiguiendo un enigma
al compás de las horas,
Dibujando una elipse
me quedaré,
entre el sol y mi corazón.








































miércoles, 24 de noviembre de 2010

Cuatro azulejos resuenan como doce cascabeles

Cuatro azulejos se despegan de la pared y se hacen añicos en el suelo de la cocina. No pasa nada. No han caído encima de nadie. Lo curioso, es que se produce en el mismo instante, en el mismo milisegundo, en el que tengo que tomar una importante decisión.

Más señales. 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Por qué darle una connotación mágica al hecho de que cuatro azulejos despegados caigan en el momento en el que la fuerza de la gravedad supera su frágil pegue? Si hubieran caido en otro momento cotidiano, probablemente no se le habría atribuído magia alguna...

Anónimo dijo...

Es verdad. Tienes razón. Por qué darle una connotación mágica? Suelo ser muy incrédulo y dudo de todas estas cosas, pero llega un momento que te mosquean, sobre todo si te suelen pasar muy, muy a menudo... Pero bueno, tienes razón dejémoslo así. Nada mágico...ni sobrenatural... sólo, pura y simple casualidad.

Q dijo...

Es verdad. Tienes razón. Por qué darle una connotación mágica? Suelo ser muy incrédulo y dudo de todas estas cosas, pero llega un momento que te mosquean, sobre todo si te suelen pasar muy, muy a menudo... Pero bueno, tienes razón dejémoslo así. Nada mágico...ni sobrenatural... sólo, pura y simple casualidad.

Anónimo dijo...

Algunas veces las casualidades no son tan casuales. Me permito contar una anécdota que me sucedió no hace mucho tiempo: estuve en la presentación de un libro titulado "Viaje a Samarkanda". Hasta ahí todo normal. Pero hete ahí que, unos días después, estábamos preparando un fin de semana a Toledo (España),y, para averiguar dónde estaba situado el hotel elegido utilicé el mapa de Google. Hasta ahí también todo normal. Pero fuí a acercarme más a la zona, cuando no sé a que tecla le dí, que me salió el mapa mundi; fuí acercando poco a poco por ver si me salía otra vez Toledo, y cual fué mi sorpresa que conforme iba aumentando la zona me iban apareciendo nombres de ciudades rarísimos. Acerco más para leerlos.. y en uno de los puntitos leo Samarkanda. Recuerdo que en la presentación el coordinador de la obra nos recomendó que visitásemos esta ciudad, pero por si acaso no puedo ir pienso comprar el libro. ¿Curioso verdad?. Casualidades de la vida. Un beso y una !Feliz Navidad!. Anónim@.