"de vez en cuando los amigos tienen el deber de hacerse sentir como cuando eran niños"

Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño.
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación.
Esperando un eclipse
me quedaré,
Persiguiendo un enigma
al compás de las horas.
Dibujando una elipse
me quedaré,
entre el sol y mi corazón.
Junto al estanque me atrapó la ilusión
escuchando el lenguaje de las plantas.
He aprendido a esperar sin razón.
Soy metálico en el Jardín Botánico
Con mi pensamiento sigo el movimiento
de los peces en el agua.
Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño.
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación.
Esperando un eclipse
me quedaré,
Persiguiendo un enigma
al compás de las horas,
Dibujando una elipse
me quedaré,
entre el sol y mi corazón.








































viernes, 6 de noviembre de 2009

El Cristo de las Sin Luces


Anoche cuando volvía a casa, me encontré por la carretera antigua de Murcia, a unos costaleros con su trono sobre los hombros "entrenando" para -La Final- que se celebrará en Semana Santa.
Bien.
Quiero decir que cuando hablo de por la carretera me refiero a por la ca rre te ra.
Eso sí, por el carril de la derecha como todo Hijo de Dios -si no es británico o con influencias-.
Eran... -Yo qué sé-. Unos 30 ó 40.
Seguían su característico paso de: "se me ha salido la chancleta a ver si me la coloco bien".
Turruuuuummm, tum, tum turrrrrrruuuuuuuuum
-y otra vez-
turrrrrrummmmmmm, tum,tum, turrrrrrrrummmmmmtumtum

Se encontraban situados poco después de pasada una curva.
Irían a una velocidad de unos... vamos a poner... 1km/h como mucho.
Sin luces de emergencia. ¿Paqué?
Sin ningún alma iluminada que iluminase el paso "semanasantero". ¿Paqué?
Sin un Cordero de Dios que por lo menos moviese el brazo a lo "aparcacoches" para señalizar que el Mesías se dirigía dirección Murcia.

¿Paquéeeeeeeeeeee?

Como es lógico, un coche conducido por otro Siervo del Señor, al dar la curva casi manda al otro mundo (me refiero al cielo porque supongo que el Señor que está en los Cielos, no se atreverá a tramitar los papeles para el infierno a ninguno de los costaleros que en acto de servicio llevaban a su hijo a cuestas) a un buen puñado de inocentes almas.

Y yo me pregunto:
¿Los caminos del Señor son inescrutables y por eso durante este camino la oscuridad era su aliada?
¿Dios no necesita ser señalizado en una carretera a oscuras porque es la Luz?
¿Si la Guardia Civil se atreve a poner una multa la firmaría San Pedro?
¿Bajo la Cruz del Santísimo todo es posible incluso que no pase ninguna desgracia?
¿No sería mejor ponerle al Cristo una luz en la frente tipo casco minero y en un extremo de la cruz un pañuelo rojo o en su defecto una señal intermitente como llevan las bicicletas por la noche?

No dejemos todo el trabajo de nuestra salvación al Santísimo que puede estar mirando para otro lado y luego vienen los lamentos.

Ea!