No me puedo creer que el mundo se haya vuelto loco y no sea capaz de admitir que el rey está desnudo. Con muy poco esfuerzo por parte de todos, la calidad de vida de todos los seres humanos podría mejorar y el planeta tierra podría respirar y recuperarse. No me lo puedo creer.
"de vez en cuando los amigos tienen el deber de hacerse sentir como cuando eran niños"
Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño.
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación.
Esperando un eclipse
me quedaré,
Persiguiendo un enigma
al compás de las horas.
Dibujando una elipse
me quedaré,
entre el sol y mi corazón.
Junto al estanque me atrapó la ilusión
escuchando el lenguaje de las plantas.
He aprendido a esperar sin razón.
Soy metálico en el Jardín Botánico
Con mi pensamiento sigo el movimiento
de los peces en el agua.
Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño.
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación.
Esperando un eclipse
me quedaré,
Persiguiendo un enigma
al compás de las horas,
Dibujando una elipse
me quedaré,
entre el sol y mi corazón.
viernes, 25 de marzo de 2011
viernes, 18 de febrero de 2011
Niñerías
A mí nadie me dijo, nadie me avisó, que cuando llegara a adulto, las cosas se complicarían un poco más. Lo de levantarse temprano para ir al colegio, que el compañero te rompiese algunas hojas del libro o que te pelearas con algún amigo y pasasen unas cuantas horas hasta volver a dirijirle la palabra, eran grandes problemas en aquellos tiempos, pero nada en comparación con los rollos de los adultos. Hay que reconocer que nuestros problemas, nuestros grandes quebraderos de cabeza, los arreglaría un niño sin vacilar. Para él serían niñerías sin importancia. Entonces la solución es clara: deberíamos pensar como adultos de niños y como niños en edad adulta. Con lo fácil que es.
lunes, 20 de diciembre de 2010
Nada se pierde
Cuando era pequeño mi madre no quería comprarme las típicas meriendas de la hora del recreo que los demás niños sí llevaban. Pero un día, no me preguntéis por qué, a mi madre se le cruzó la neurona y me compró un croissant relleno de chocolate. Estuve esperando con mucha impaciencia el momento del recreo. Desde las nueve hasta las once mi cabeza solo podía pensar en aquella delicia de chocolate, por fin.
Sonó el timbre para salir al patio. Me agaché para recoger de debajo de mi pupitre la merienda envuelta en papel de estraza. Y todavía recuerdo aquel espacio vacío que estuve mirando durante segundos interminables. No había nada. Podía ver el infinito bajo aquella mesa. Sentí la desolación. Sentí el nada. El caos. El por qué.
No desayuné aquel día.
Todo siguió igual que hasta la fecha.
Nada de croissant de chocolate, como siempre.
Alguien se dio cuenta de que aquello era demasiado para mí.
Ya no quise nunca más una merienda de anuncio de TV.
El típico bocadillo de toda la vida fue con el que crecí y soñé.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
viernes, 26 de noviembre de 2010
Doble núcleo = un par de chanclas
Un compañero de trabajo estaba explicando a otro en qué consistía un ordenador de doble núcleo. Exactamente ha sido de esta forma:
-¿Doble núcleo? ¿Que qué es doble núcleo? A ver... ¿Cómo te lo explicaría yo? Mira. ¡Imagínate que esto es un núcleo!
Y pone sobre la mesa una chancleta.
-¡Y esto es otro núcleo!
Y coloca la otra chancleta al lado.
-Esto es el procesador del primer núcleo.
Acercando a una de las sandalias, un rollo de bolsas de basura
-Y esto otro (mostrando unas gafas de buceo) será el procesador del segundo núcleo.
-¿Vale?
El "alumno-compañero-trabajador" con cara de "burro asomado a una tapia" le contesta: ¡Vale!
-Pues entonces la información viene por aquí y se reparte entre esta chancleta y esta. Cada una con su procesador. Por lo tanto le cuesta menos trabajo manejar la información. ¿Te has enterado?
-Sí. Muy claro.
Efectivamente, pensé, es una de las mejores explicaciones sobre el manejo de la información. Es decir: la mayor parte de ella es informal y se mueve en chanclas, mucha es procesada como basura y a veces se sumerge en las profundidades para no ser vista.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Cuatro azulejos resuenan como doce cascabeles
Cuatro azulejos se despegan de la pared y se hacen añicos en el suelo de la cocina. No pasa nada. No han caído encima de nadie. Lo curioso, es que se produce en el mismo instante, en el mismo milisegundo, en el que tengo que tomar una importante decisión.
Más señales.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Un extraño hombre en la cocina de Adán
Adán, se encontraba sentado en el borde de la silla, frente a la mesa de la cocina, dispuesto a comerse una manzana asada. La colocó en el plato y mientras humeaba, cogío una servilleta y se la colocó entre el cuello y el jersey. Un extraño hombre, sentado frente a él, lo miraba de reojo. Estaba entretenido jugando con la tapa de una sartén. Con la mano izquierda la sujetaba desde el asa circular, a vuelta de rosca, justo en el centro. Con la derecha, le daba vueltas y más vueltas. Vueltas y más vueltas. En sus manos y en su cabeza estaba el parar aquel movimiento contínuo de giros y más giros. Era un gesto absurdo. Se miraba desde su conciencia, como el que mira fijamente un escaparate lleno de televisores. Nada se escucha. Aun así, resulta familiar seguir frente al cristal. Del mismo modo, este extraño hombre, no entendía bien el por qué, pero continuaba con su entretenimiento.
Adán, tan inocente como siempre, abrió la boca para dar el primer mordisco a su paradisiaca manzana. No le importaba lo que el extraño hombre hiciera o dejase de hacer. Lo que quería era comerse su olorosa manzana y saciar su hambre. Sin pensarlo, este ser sentado en su cocina, propinó, como colofón, un gran impulso a su juguete con intención de finalizar aquel movimiento sin razón. Pero la tapa de la sartén se desenroscó del asa, e igual que una diminuta galaxia, orbitó a través del mortecino ambiente de la cocina con direción al cuello de Adán, seccionándole la cabeza de cuajo.
Adán, predestinado por los tiempos de los tiempos, volvió a ser víctima inocente de insignificantes juegos. Eva, asustada se aproximó al escuchar como la cabeza golpeaba contra el suelo. Paralizada, se arrodilló junto Adán, observando como la cabeza había rodado hasta la entrada. El extraño hombre se levantó lentamente. Sin pestañear. Salió de la casa arrastrando una pesada bola de hierro que llevaba amarrada a su tobillo.
¡Perdón! Dijo.
Nota: A todos los extraños hombres, que tras movimientos´sin sentido en sus vidas, causan el sufrimiento de siempre los mismos Adanes.
Nota: A todos los extraños hombres, que tras movimientos´sin sentido en sus vidas, causan el sufrimiento de siempre los mismos Adanes.
Mirso de Tolina
lunes, 15 de noviembre de 2010
Silencio
Hace poco vi "Pulp Fiction" y esta es una de las frases que más me gustan de larga, divertida y al mismo tiempo, algunas veces, lenta película:
"¿No los odias?, ¿esos silencios incómodos?. ¿Por qué necesitamos decir algo para rellenarlos?. Es por eso que sabes que has encontrado a alguien especial. Puedes estar callado durante un puto minuto y disfrutar del silencio"
"¿Por qué creemos necesario decir gilipolleces para sentirnos a gusto?"
"¿No los odias?, ¿esos silencios incómodos?. ¿Por qué necesitamos decir algo para rellenarlos?. Es por eso que sabes que has encontrado a alguien especial. Puedes estar callado durante un puto minuto y disfrutar del silencio"
"¿Por qué creemos necesario decir gilipolleces para sentirnos a gusto?"
Mia Wallace
lunes, 8 de noviembre de 2010
Hágase la luz
Érase una vez, una estudiante de Erasmus que siempre se sentaba en la primera fila y no paraba de echarme miraditas. Yo nunca he entendido muy bien el significado de ese lenguaje no verbal. Más bien me confunde. Admiro a aquellos que tras un breve rastreo son capaces de discernir entre las chicas que se presentan con posibilidades y saben descartar las que te van a dar con la puerta en las narices. Siempre he sido muy torpe para eso. Mi madre me lo recordaba siempre. "Torpe, que eres un torpe..." Como aquella vez que me atraganté con una aceituna gigante intentando sacarle el jugo. El aceitunón se quedó atravesado en mi garganta y me quedé sin respiración. Asustado, fui dando botes hasta la cocina con la intención de hacerlo retroceder, y mi madre, mientras me gritaba torpe, me dio una imprevista colleja que provocó que la aceituna saliese disparada rompiendo el cristal de la puerta de la cocina. Menos mal. Gracias mamá.
A lo que iba. A las 4 de la mañana el bar cerró y Jane y yo nos dirigimos hacia su casa. Yo me había quedado sin conversación y ella debido a su dificultad en hablar español tampoco soltaba ni una. Las manos me sudaban y en la nuca sentía el frío de la noche que me paralizaba. Entramos en el portal y ella subió unos cuantos peldaños hasta el ascensor. Yo me quedé en la puerta. Me moría por besarla. Por cogerla en mis brazos y darle un apasionado beso español. Pero las rodillas me temblaban y me impedían dar un paso. Mi única oportunidad era esperar a que la luz del portal se apagase y oculto por la segura oscuridad, abalanzarme hacia ella y besarla. Así que decidí esperar unos segundos a que la bombilla dejase de iluminar mi enorme timidez. Nos miramos fijamente. Sus señales de atracción eran cada vez más evidentes. Muy tonto tenía que ser para no darme cuenta, pero, esa maldita luz no se apagaba.
¿Por qué?
¡Apágate ya jodía! ¡Apágate!
El caso es que estuvimos mirándonos fijamente durante una eternidad. Una eternidad de frío, corriente nocturna, estupidez y cobardía. Por lo menos a mí me lo pareció así. Una infinita eternidad de luz y silencio. Supongo que la guiri se iría enfriando (acorde a la noche) según pasaban los minutos. Aun así, tengo que reconocer que aguantó el tirón durante un buen rato. La escena pudo quedar como la de dos pistoleros cruzando sus miradas en mitad del poblado desértico antes de disparar. Pero subió al ascensor y nunca más la volví a ver. Al marcharme dejé de presionar el interruptor con mi hombro. Entonces se apagó la luz.
¿Por qué?
¡Apágate ya jodía! ¡Apágate!
El caso es que estuvimos mirándonos fijamente durante una eternidad. Una eternidad de frío, corriente nocturna, estupidez y cobardía. Por lo menos a mí me lo pareció así. Una infinita eternidad de luz y silencio. Supongo que la guiri se iría enfriando (acorde a la noche) según pasaban los minutos. Aun así, tengo que reconocer que aguantó el tirón durante un buen rato. La escena pudo quedar como la de dos pistoleros cruzando sus miradas en mitad del poblado desértico antes de disparar. Pero subió al ascensor y nunca más la volví a ver. Al marcharme dejé de presionar el interruptor con mi hombro. Entonces se apagó la luz.
Mirso de Tolina
miércoles, 6 de octubre de 2010
En ocasiones veo señales...
Esto que os voy a contar no tiene nada de empírico y sí de escéptico, así que no le hagáis mucho caso si no os suena. Me ronda por la cabeza desde hace tiempo, y no sé bien cómo explicarlo, a veces, "aparecen señales" que te avisan de que "algo" va a ponerse en movimiento en breve. -Leo la última frase y no sé bien que he escrito- Lo que pretendo decir es que hay temas que durante tiempo han permanecido parados, estancados, apartados, escondidos o qué sé yo como calificarlo, y de repente se reactivan, pero antes, hay una o varias llamadas de atención. Pueden pasar desapercibidas si no se está atento.
Ayer me ocurrió esto. Recibí un aviso en forma de objeto que se me cae al suelo. Pensé que el tema relacionado con el objeto estaría en marcha. Efectivamente hoy se puso en acción. Si te pasa una vez, vale. Dos, bueno. Más de tres te deja pensativo.
Pero no me hagáis mucho caso.
martes, 5 de octubre de 2010
Se coge
Se cogen dos yogures desnatados y sin azúcar.
Se vierten en un plato hondo.
Se les echa chocolate en polvo "Valor" y miel al gusto.
-A veces lo mezclo con miel de caña e incluso con crema de almendras.
Se remueve bien hasta que todo quede homogéneo y se come poco a poco...
Poco a poco.
Ummmm!!!!
Se vierten en un plato hondo.
Se les echa chocolate en polvo "Valor" y miel al gusto.
-A veces lo mezclo con miel de caña e incluso con crema de almendras.
Se remueve bien hasta que todo quede homogéneo y se come poco a poco...
Poco a poco.
Ummmm!!!!
lunes, 4 de octubre de 2010
Almibarado
En mi II época de estudiante, entrado en años pero apasionado y curioso por la vida universitaria, coincidí en una clase de literatura con un joven que se sentaba en las primeras filas. Apocado y bastante tímido , por aquellas fechas, no sé ahora, llamó mi atención. No recuerdo su cara. Nada. Si lo tuviera frente a una rueda de reconocimiento no tengo la menor idea de cómo es, lo cual me aporta cierto grado de misterio. Pero curiosamente, no se me ha olvidado su capacidad para comunicar. Un día el profesor leyó unos cuantos relatos que le habíamos entregado como tarea de clase. Entre ellos estaba el de este chico, Jesús. Os confieso que no recuerdo de qué iba su historia pero me llamó enormemente la atención una palabra que contenía su breve trabajo: almibarado. Colocada en el sitio justo, en el momento preciso y que enriquecía enormemente el relato que hasta el momento, pasaba, no por su calidad, pero sí por la desidia y lo mañanera de la clase, inadvertido.
Resultó que a sus pocos años, ya había recibido un premio literario relacionado con el cuadro de Edwar Hopper, "Nighthawks". Poco después de aquello, me mando la dirección de su nuevo blog. Su espacio en internet me resulta muy interesante. Lo he redescubierto hace unos días. Incluye reseñas de libros, música y películas. Pero lo que más me gusta es su forma de escribir. Cada vez que lo leo, me da por repasar cada una de mis entradas a años luz de su prosa y su temática y, cómo escribe uno de sus lectores, en un comentario a una entrada suya, "tienes una precisión escribiendo digna de envidia". Me consta que es el resultado de un trabajo de muchos años y del estudio minucioso de cientos de autores que ha leído y seguramente analizado de manera rigurosa.
Este es un fragmento de una de sus reflexiones:
"A veces uno piensa que la literatura, más que una forma de comunicación o un conjunto de textos, es ante todo un estado del alma o del ánimo, un estado intermitente del alma que filtra nuestra percepción del mundo, del mismo modo que el estar nervioso, triste o enamorado modifica nuestra percepción de las cosas. Según esto, alguien podría estar "literario", estar "en literatura" o (en casos clínicos o fenomenales) ser literatura."
Esta es su dirección:
viernes, 24 de septiembre de 2010
Gracias
Todas la mañanas cuando salgo de mi casa me encuentro a una anciana asomada a su puerta observando como la gente se va a trabajar. Bien vestida y peinada. Agarrada al marco de la puerta, su espalda encorvada por el paso de los años y con los ojos muy abiertos. No la conozco de nada pero un día me dio por saludarla. Sorprendida al principio me devolvía el saludo con cara de -no sé quién es o no lo he visto bien-. Ahora cada vez que paso por delante de su puerta me despide con un: "adios, hasta luego" y me lanza un beso con la mano como si fuese alguien de su familia.
Qué bien me sienta ese gesto.
No tiene precio.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
No sé por qué me cabreo
http://sistemadigital.es/%28X%281%29A%28ADozU3CEywEkAAAAZDIxZWVkN2QtYWVkMy00NzAyLWJmOTMtYzhiNWE0ZDg2NjU0bHiOI9TslyhR-g-WX5G5uF6LYLU1%29%29/News/ItemDetail.aspx?id=2543&AspxAutoDetectCookieSupport=1
No sé por qué, pero cada vez que leo el siguiente artículo, me da la impresión de que lo que dice Juan Torres tiene sentido. Las medidas económicas de ajuste que se proponen, según él, ya se han probado infinidad de veces, y lo peor, nunca han funcionado. Bueno sí, para los bancos y grandes empresas. No tengo ni idea de economía, pero cuando me hablan de bancos o grandes empresas y su poder para influir en la política y en la toma de decisiones, me lo creo. Es más, me cabreo.
Pues no te digo nada cuando leo el artículo por segunda vez.
Voy a dejar la tercera releída para otro momento...
lunes, 20 de septiembre de 2010
Miss Huevo
El mundo científico tiene, con frecuencia, algunos experimentos que son sin dudarlo, un tanto curiosos. Me acabo de enterar de uno en el que se da a escoger a un grupo de personas, entre 8 fotografías de hombres y 8 de mujeres, para seleccionar el retrato con el rostro más bello. Lo curioso es que, por otra parte, también se da a elegir a un grupo de gallinas, que previamente han sido adiestradas, para picotear ante la foto que más les gusta a cambio de un puñado de trigo.
Conclusión: Las gallinas y los humanos eligieron las mismas fotografías.
Cosas de la evolución de nuestro cerebro.
Pero mira por donde creo que tiene sus ventajas. Por ejemplo, en los concursos de belleza, entre el jurado debería haber un 50% formado por gallinas jurado independientes y objetivas. Se me ocurre también el abanico de posibilidades que se presenta en las fiestas nocturnas. Pongamos que sales por la noche y conoces a una chica. Para confirmar su atractivo (por si acaso la oscuridad, el ruido y el alboroto te afecta) te abres la gabardina y le preguntas a la gallina que llevas en el bolsillo interior, qué le parece. O mejor la sueltas por el pub y que vaya picoteando por ahí hasta que se pare a los pies de la chica más guapa.
Pero mira por donde creo que tiene sus ventajas. Por ejemplo, en los concursos de belleza, entre el jurado debería haber un 50% formado por gallinas jurado independientes y objetivas. Se me ocurre también el abanico de posibilidades que se presenta en las fiestas nocturnas. Pongamos que sales por la noche y conoces a una chica. Para confirmar su atractivo (por si acaso la oscuridad, el ruido y el alboroto te afecta) te abres la gabardina y le preguntas a la gallina que llevas en el bolsillo interior, qué le parece. O mejor la sueltas por el pub y que vaya picoteando por ahí hasta que se pare a los pies de la chica más guapa.
Eso es lo que yo hice hace ya unos cuantos años.
Al final elegí a la que ahora es mi mujer. Martita, una gran gallina ponedora.
Al final elegí a la que ahora es mi mujer. Martita, una gran gallina ponedora.
Estoy muy contento de la elección.
Sólo que mi mujer es muy madrugadora.
Al principio me molestaba pero ya me he acostumbrado
Se levanta al amanecer y me despierta todas las mañanas subida al armario.
Pero dentro de poco voy a ser padre.
Mi mujer ha puesto un huevo.
Sólo que mi mujer es muy madrugadora.
Al principio me molestaba pero ya me he acostumbrado
Se levanta al amanecer y me despierta todas las mañanas subida al armario.
Pero dentro de poco voy a ser padre.
Mi mujer ha puesto un huevo.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Mosquis
Érase una vez un par de moscas que revoloteaban a su antojo por una enorme casa. Vivían como reinas y hasta la fecha no habían encontrado una casa mejor que aquella. Tan grande, iluminada y a la vez con algunas estratégicas zonas sombrías para descansar. Disfrutaban todo el día de aquí para allá. Se paraban en el techo hasta que la sangre se les iba a la cabeza y no aguantaban más o se pasaban las horas haciendo looping y rozándose peligrosamente en pleno vuelo. Cómo aquellos aviones de la I Guerra Mundial que un día vieron sentadas frente a la tele del salón. Algunas veces se atrevían a limpiarse las alas encima del hombro del propietario de la casa . Pero no había otra cosa mejor que rechupetear el pastel de manzana que, en ocasiones, el dueño se dejaba sobre la mesa de la cocina.
La mayor, más gorda y negra, era la que tomaba las decisiones. Proponía hacer esto o lo otro según se le pasaba por la cabeza.
-Se me ha ocurrido una cosa super divertida, -dijo-.
-No será a ver quién se acerca más al agujero del water. Yo no me la juego otra vez, -respondió la pequeña-
-Fue mala suerte quedarse encerrada en aquel agujero.
El dueño de la casa siempre se dejó abierta la tapa del retrete.
No. No. Mira: ¿qué te parece si vamos a molestarlo mientras duerme la siesta?
El dueño de la casa siempre se dejó abierta la tapa del retrete.
No. No. Mira: ¿qué te parece si vamos a molestarlo mientras duerme la siesta?
-Es peligroso, -dijo la pequeña- Algunas veces su mano pasa bastante cerca de nosotras.
-Que va, tonta, no seas miedosa. Vamos.
Así lo hicieron, se dirigieron al sofá donde el humano estaba roncando a pierna suelta.
-¡Ven! ¡Mira como me paro en su frente! Y no pasa nada. ¿Ves?
-Yo prefiero las piernas que están más alejadas de los manotazos -Murmuraba la pequeña-
-Pero si es muy torpe! Mira! Mira! Me paré en su boca. Eso sí que le molesta. UuuuY!
-Vamos a dejarlo ya -gritó la pequeña-. Hagamos otra cosa.
-¡Qué quejica eres! Si pretendes algún día ser una mosca cómo yo, tendrás que ser más atrevida. En la vida hay que mirar siempre hacia delante. Nunca atrás, -sermoneó la mosca negra y grande a la pequeña.
Y así siguieron durante todo el día... Haciendo monerías contra el espejo de la entrada, acercándose a la cuna para disfrutar del pañal del bebé mientras le hacían cosquillas en los pies o burlándose de la dueña de la casa que barría el pasillo y la terraza.
Entonces, al final del día, cuando se disponían a relajarse en una oscura esquina de la despensa, observaron una gran caca de perro en el jardín. Rápidamente emprendieron el vuelo como poseídas pero a mitad de camino las dos tropezaron contra una gran ventana que daba al hermoso y florido patio.
-Eh! ¿Qué pasa? Vaya castañazo me he dado. -Se lamentó la mosca mayor-
-No sé. Parece como si una fuerza sobrenatural nos impidiera proseguir nuestro camino. Por más que empujo no puedo continuar mi vuelo, -gritó la más pequeña-
-Pues empuja. Nada nos va a detener.
Nada nos puede separar de ese hermoso excremento canino.
¿Cómo es posible?
¡Empuja!
Recuerda siempre hacia delante.
No mires atrás.
Somos las reinas de esta casa.
Nada nos puede separar de ese hermoso excremento canino.
¿Cómo es posible?
¡Empuja!
Recuerda siempre hacia delante.
No mires atrás.
Somos las reinas de esta casa.
Y así pasaban los minutos, mientras empujaban, revoloteaban, moscardeaban contra aquel cristal. Por arriba, por abajo, por la izquierda y derecha, ningún hueco para sobrepasar aquella barrera. Gritaban y zumbaban como en una película de samurais chinos pero todo era en vano. La pequeña, entonces se paró a reflexionar, miró a su compañera y dijo: creo que no hay nada que hacer. Por más que lo intentemos nunca conseguiremos traspasar este campo energético. La mayor, más gorda, negra y también con más orgullo, vociferó: Continúa, no mires atrás. Continúa. Tras varias horas de lucha contra el cristal, le fueron apareciendo unas enormes ojeras, No paraba de jadear, sudar y disimulaba intentando demostrar que nada la detendría.
La pequeña la miraba pensativa mientras reponía fuerzas. Es inútil. Esto debe tener una explicación científica. Entonces sin pensarlo, emprendió el vuelo otra vez, recordando el camino por el que había llegado hasta allí. Dio marcha atrás, cerró los ojos y arrancó de nuevo su vuelo pasando ante su sorpresa por la otra hoja de la ventana que estaba abierta.
-Eh! Eh! Lo he conseguido.
Lo he conseguido.
Pasé la barrera energética.
La mierda es mía. -Gritaba llena de alegría-
Lo he conseguido.
Pasé la barrera energética.
La mierda es mía. -Gritaba llena de alegría-
La mosca grande, sorda de extenuación, continuaba empujando sin escuchar. Cada vez más cercana a su fin. Y así la pequeña mientras saltaba y disfrutaba de aquel excremento, divisaba a lo lejos a su orgullosa amiga delirando en soledad:
-Siempre hacia delante.
Siempre hacia delante...-Susurraba para sus adentros-
Siempre hacia delante...-Susurraba para sus adentros-
Moraleja:
Para comerte una mierda solo tienes que recordar tus antiguos pasos y volverlos a repetir. Para cagarla solo tienes que mirar hacia delante nunca hacia atrás.
Mirso de Tolina
martes, 14 de septiembre de 2010
Aparcando el corazón
Parece ser que hay una investigación que relaciona la forma de aparcar con los problemas de corazón. Desde que me enteré me gusta mirár como aparca la gente. Se refiere a los aparcamientos en batería. Resulta que aquellos que hacen la maniobra nada más llegar metiendo el coche de culo para que al salir no pierdan tiempo en giros y demás, tienen más posibiliddades de padecer del corazón.
Pues yo he visto hileras de coches aparcados todos en esta posición.
No me imagino la tensión que debe haber en esos lugares minutos antes de salir.
Ni que fuera la 24horas de Le Mans
Yo por si acaso aparco de cara no me vaya a dar un patatus.
Tranqui, tranqui...
viernes, 3 de septiembre de 2010
Compañías de bajo coste y poca vergüenza
El otro día viajé por primera vez en una compañía aérea de bajo coste. Experiencia única. Son profesionales en el arte de sacarte unos euros de más. En pleno vuelo la línea aérea utiliza claramente dos posibles adicciones típicas de los pasajeros. Una es el tabaco. De repente un "azafato" levanta el brazo esgrimiendo cuatro cajetillas de cigarros mientras por megafonía interna del avión se deleitan con las excelencias del tabaco sin humo. Invento que no sirve de nada a los fumadores pero que, por cierto, podían haber inventado en lugar del cigarrillo con humo que tanto nos "beneficia" a los no fumadores.
La otra adicción es el juego. Te venden papeletas con el típico "rasca y gana". El pobre chico que vende los boletos no sabe qué cara poner. Lo entiendo.
Todo esto me sucedió antes de que el trabajador de turno me invitara a meter mi equipaje en una especie de armazón de hierro de unas determinadas dimensiones para comprobar si la maleta puede ir conmigo en cabina o por el contrario tengo que soltar la pasta para que el bulto pueda viajar.
Previamente he pasado por el mostrador de la compañia, por el detector de metales. Haces tu correspondiente cola y justo cuando estás a punto de subirte al avión, te ponen contra la espada o la pared. O pagas o la maleta se queda en tierra.
Previamente he pasado por el mostrador de la compañia, por el detector de metales. Haces tu correspondiente cola y justo cuando estás a punto de subirte al avión, te ponen contra la espada o la pared. O pagas o la maleta se queda en tierra.
Por supuesto, mi pequeña maleta no cabía en aquella estructura.
-No cabe. -Le dije-
-YA. -Me contestó- Tiene que pasar entonces por aquel mostrador.
-¡Ya!. -Le dije yo- ¿Puedo probar otra vez?
-Sí, sí. Claro. -Contestó con una pequeña sonrisa en su rostro-
Cogí el armazón-test de maletas con las dos manos. Por la abertura lateral que mostraba la estructura coloqué mi equipaje. Me senté en el suelo y entonces... Puf...Pim... Pam... Pufpufpuf. Clinnnnk...Toingtoing... Puf.
Unas cuantas patadas bien dadas en los sitios adecuados hicieron el milagro.
-¡Oiga! -El encargado seguía haciendo su trabajo (como me dijo después)
-¡Oiga! Ya está adentro.
-Miró hacia el suelo donde me encontraba y con la boca abierta me dijo- -Bien...ejem....bien... Puede pasar.
-!Vale! Con una patada la volvía a sacar. Patada que tengo que confesar la di mientras pensaba en él.
La gente protestaba por la falta de puntualidad. La azafata les recriminaba sin cortarse ni un pelo. La culpa era nuestra. Cuando entraba hacia el túnel de embarque le dije que no tenía vergüenza. Por supuesto y cómo no me sorprendió, me amenazó dejándome en tierra si se lo repetía otra vez.
Me quedé mirándolo fijamente.
Unos segundos donde los dos angelitos que me aparecen de vez en cuando, uno blanco y otro negro, me decían:
Díselo. No. No se lo digas y entra. Sí. Díselo. No. Sí. No. Sí...
¿A que no sabéis qué hice?
sábado, 14 de agosto de 2010
A ver
No estoy pasando calor.
No estoy pasando frío.
No estoy haciendo ni el huevo.
No estoy ni buscando la sartén.
No estoy alegre.
Ni tampoco contento.
Triste creo que no.
En definitiva no estoy para nada.
A ver quién me encuentra.
No estoy pasando frío.
No estoy haciendo ni el huevo.
No estoy ni buscando la sartén.
No estoy alegre.
Ni tampoco contento.
Triste creo que no.
En definitiva no estoy para nada.
A ver quién me encuentra.
Mirso de Tolina
jueves, 12 de agosto de 2010
El más allá de las cunetas
En estos momentos el bloguista está en el mismo período de calma chicha del año pasado.
Sólamente decir que me he dado cuenta de lo cochinotes que somos en toda España.
La cantidad de porquería que hay tirada en las cunetas...no quiero ni imaginar un poco más allá.
Sólamente decir que me he dado cuenta de lo cochinotes que somos en toda España.
La cantidad de porquería que hay tirada en las cunetas...no quiero ni imaginar un poco más allá.
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