"de vez en cuando los amigos tienen el deber de hacerse sentir como cuando eran niños"

Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño.
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación.
Esperando un eclipse
me quedaré,
Persiguiendo un enigma
al compás de las horas.
Dibujando una elipse
me quedaré,
entre el sol y mi corazón.
Junto al estanque me atrapó la ilusión
escuchando el lenguaje de las plantas.
He aprendido a esperar sin razón.
Soy metálico en el Jardín Botánico
Con mi pensamiento sigo el movimiento
de los peces en el agua.
Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño.
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación.
Esperando un eclipse
me quedaré,
Persiguiendo un enigma
al compás de las horas,
Dibujando una elipse
me quedaré,
entre el sol y mi corazón.








































Mostrando entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de noviembre de 2011

La Unidad

Mi piel es suave porque me acaricias lentamente
Mi voz es dulce porque tus oídos me susurran
Mi olor es fresco porque te provoca
Profundo es mi sueño  porque me abrazas con fuerza
Porque me miras, mis ojos brillan
Mi amor es infinito porque  de tu amor me lleno
Yo soy yo. Tú eres tú
Juntos o separados somos la Unidad.

Mirso de Tolina

sábado, 26 de noviembre de 2011

A partir de ahora

Y si tu paso se desvía, y decides girar
Mis ojos seguirán observándote
Sin apartar la mirada, sin abandonarte.
Y si tu boca se oscurece por otra boca
Yo seré la piedra donde te puedas sentar
Para que descanses. Para iluminarte.
Para rescatarte si fuera necesario.
Y si tu verdadero corazón, algún día, se abandona a otro latido
¡Amor! No lo olvides.
Quedaré para siempre en ti enredado;
Y en ocasiones, no te asustes, me sentirás,
Entre tus pasos,
Entre tu boca,
Entre tu esencia.
Mirso de Tolina

viernes, 15 de julio de 2011

Menos tu vientre...

Menos tu vientre, todo es confuso.
Menos tu vientre,
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbio.
Menos tu vientre,
todo es oculto.
Menos tu vientre,
todo inseguro,
todo postrero,
polvo sin mundo.
Menos tu vientre,
todo es oscuro.
Menos tu vientre
claro y profundo.
Miguel Hernández



miércoles, 7 de julio de 2010

Serenas Sirenas

















Si alguna vez fui luz de gas
Fue para descubrirte
Sobre olas que deliraban en el mar muerto
De mi permanente anémico corazón.

Sabrás, que en algún momento, mi saliva
Empañó el delgado cristal
Que separaba tu boca y la mía
Para esconder mis desconfianzas.


Sin querer, nuestros temblorosos cuerpos
Lamieron el vacío espacio sagrado
Cómo un inesperado regalo 
Que el fogoso Edén nos ofreció.


Oscuro fue nuestro primer segundo de vida
Sin rumbo desde el primer paso,
Sin sentido desde nuestros orígenes.

No sufrir la eterna tortura
Del majestuoso beso revelador
Es nuestra búsqueda.


Mirso de Tolina

domingo, 21 de junio de 2009

Sueños




Soñando, soñé que poseía un sueño tuyo
Y tras él me escondía.
Que un latido era de vos y otro mío.

Que espiaba tus emociones
En forma de cuadros que no entendía
Pero música tenían
Por lo menos yo la oía.


Soñando, soñé que vivía en tu cuerpo
Que me quedaba pequeño
Y sangraba por tu roce
Como cuando hiere la vida.


Soñando, soñé que no hay diferencia
Entre tu ser más profundo y oscuro
Y estar al lado tuyo
Porque eres la misma.


Soñando, soñé que despertaba
Que miraba tus ojos
Y que ni más ni menos, te quería.


Mirso de Tolina 

viernes, 19 de junio de 2009

Bella imperfección

De todo quedaron tres cosas:
La certeza de que estaba siempre comenzando,
La certeza de que había que seguir,
La certeza de que sería interrumpido antes de terminar.

Hacer de la interrupción un camino nuevo,
Hacer de la caída un paso de danza,
Del miedo una escalera;
Hacer del sueño un puente,
De la búsqueda un encuentro.



Fernando Pessoa


Este poema no tendría sentido si nuestro cerebro hubiera evolucionado de una forma más eficiente. Hemos aprovechado lo que nuestros antepasados utilizaron pero al final nos ha quedado una pequeña chapuza. Por ejemplo cuando generalizamos. Bueno, eso sí, nos hace el apaño para vivir. Es verdad, no todo lo hace mal, algunas cosas las hace muy bien.

Pero aun así, debemos constantemente darnos ánimos para continuar, buscar permanentemente no sé qué, caer y levantarnos...
Imaginaros que pudiéramos bloquear nuestros sentimientos cuando quisiéramos, que nuestros recuerdos no fueran haciéndose borrosos (aunque no todos se dispersan y es porque los recordamos de forma constante), que pudiéramos almacenar información concreta en sitios concretos de nuestro cerebro (como un ordenador), que nuestro estrés pudiese estar controlado a voluntad...
Este mensaje será recibido de diferentes formas según el cerebro que lo lea. Un significado (el mío) por varios significantes, según las personas que lo procesen. Ejemplo de la imperfección del lenguaje que nuestro cerebro gobierna. Nos puede llevar a equívoco o nos puede unir más.
Sinceramente, si tuviéramos que diseñar un cerebro seguramente lo haríamos de otra forma. Más eficiente y funcional, no?

Desde mi punto de vista, el cerebro, con todas sus posibles imperfecciones me gusta. No nos hace aburridos porque nos obliga a estar alerta continuamente, nos da un carácter y un temperamento diferente a cada uno, nos da diferentes creencias y convicciones. Y, ser diferentes es sinónimo de riqueza aunque algunas veces nos haga pasar malas rachas. Con la peculiaridad de que unos las pasan mejor que otros.

Pero, imaginaros si cuando no encontramos a alguien conocido por la calle y nos preguntase:

-"¿Cómo estás?
-"Bien, gracias" (-Lo que se suele decir-)

¿Qué pasaría si fuese siempre verdad?
Si siempre estuviéramos bien porque nuestro cerebro nos hiciera sentirnos siempre bien.
Desde ese momento se acabaría la felicidad.
Por eso, la imperfección es bella y es una de las características del ser humano aunque nos obsesionemos con buscar la perfección.
¿Con qué estado peor lo compararíamos para tener sensación de felicidad?
¡Gracias, cerebro imperfecto!

Que suerte tengo de ser muy imperfecto.


domingo, 14 de junio de 2009

Ser Cindy no es para tanto

No.
No tengo las piernas de la Cindy Crawford.
No me he pasado la vida en pasarelas,
desfiles de modas,
tostada bajo las luces de los fotógrafos.
Mis piernas son anchas ya llegando a la cadera,
y a pesar de mis múltiples intentos
por ponerme trajes aeróbicos y tirarme en el suelo a sudar,
no logro que pierdan esa tendencia a ensancharse,
como pilares que necesitaran jugoso sustento.

No.
No tengo la cintura de la Cindy Crawford
ni ese vientre perfecto, liso y ligeramente cóncavo,
con el ombligo deslumbrante en el centro.
Alguna vez lo tuve.
Alguna vez presumí de esa región de mi anatomía.
Fue antes de que naciera Camilo,
antes de que él decidiera apresurarse a nacer
y decidiera entrar al mundo de pie;
antes de que la cesárea me dejara cicatriz.

No.
No tengo los brazos de la Cindy Crawford
tostados, torneados,
cada músculo fortalecido con el ejercicio indicado,
las pesas delicadamente balanceadas.
Mis brazos delgados no han desarrollado más musculatura
que la necesaria para marcar estas teclas,
cargar a mis hijos, cepillarme el pelo,
gesticular discutiendo sobre el futuro, abrazar a los amigos.

No.
No tengo los pechos de la Cindy Crawford,
anchos, redondos, copa B o C.
Los míos nunca han sido muy lucidores en los escotes,
aún cuando mi madre me aseguraba
-madre al fin-que los pechos, así separados,
eran los pechos griegos
de la Venus de Milo.

¡Ah! Y la cara, la cara de la Cindy Crawford, ni se diga.
Ese lunar en la comisura de la boca,
las facciones tan en orden,
los ojos grandes,
el arco de las cejas,
la nariz delicada.
Mi cara, por la costumbre, ha terminado por gustarme:
los ojos de elefante,
la nariz con sus ventanas de par en par,
la boca respetable,
después de todo sensual.
Se salva el conjunto con la ayuda del pelo.
En este departamento sí puedo aventajar a la Cindy Crawford.
No sé si esto pueda servirte de consuelo.

Por último y como la más pesada evidencia,
no tengo el trasero de la Cindy Crawford:
pequeño, redondo, cada mitad exquisitamente delineada.
El mío es tenazmente grande, ancho,
ánfora o tinaja, usted escoja.
No hay manera de ocultarlo
y lo más que puedo es no tenerle vergüenza,
sacarle provecho para leer cómodamente sentada
o ser escritora.

Pero decime:
¿Cuántas veces has tenido a la Cindy Crawforda tus pies?
¿Cuántas veces te ha ofrecido, como yo, ternura en la mañana,
besos en la nuca mientras dormís,
cosquillas, risas, el sorbete en la cama,
un poema de pronto, la idea para una ventura,
las premoniciones?
¿Qué experiencias te podría contar la Cindy Crawford
que, remotamente, pudieran compararse con las mías,
qué revoluciones, conspiraciones, hechos históricos,
tiene ella en su haber?
Modestia aparte:
¿Será su cuerpo tan perfecto
capaz de los desaforos del mío,
brioso, gentil, conocedor de noches sin mañana,
de mañanas sin noche,
sabio explorador de todos los rincones de tu geografía?

Pensalo bien.
Evaluá lo que te ofrezco.
Cerrá esa revista
y vení a la cama.

Gioconda Belli

domingo, 7 de junio de 2009

Poder de la poesía



Invento el amor porque soy poeta
y las palabras son el palacio de humo
en el que vivo
en el que hago y deshago la realidad
invocando noches y mañanas exquisitamente inmóviles
en las que imagino que haciendo el amor
hago un mundo entero océanos y bosques
y toda una generación de niños azules.



Yo invento las palabras para decir te abrazo
y subo sobre tus hombros porque allí decidí poner la torre
desde donde mirar el paisaje verde que quiero hacer que exista
un paisaje de sombras y helechos gigantes
donde agazapados duendes mordisquean hongos venenosos sin morirse
y vos me mirás con los ojos de un animal manso
que me ha jurado lealtad y que me ve como el principio y el fin de todo.



Yo hago que tus manos se acerquen a mi cara
y acaricien apenas rozando el contorno más leve de mi oreja,
la barbilla, la nariz, el borde tembloroso con que mis labios
balbucean tu nombre,y digo que tu boca cerque mi cuello
y muerda la delgada extensión de mis clavículas
y hago que mi piel se piense isla, territorio de tus huellas de explorador
y digo que el agua te reciba para que nadés en el cenote de mi gruta espesa
y que allí tu cetro me corone de reina, de diosa,
de musa,de única mujer flamígera, incendio,
que aspirando pronuncia el amor desprovista de miedo,
de modestia,de toda sensatez.
Yo y mis palabras tomamos tu gesto más trivial
y lo alzamos como ofrenda de pan bueno
en el altar de las adoraciones.
Nada que hagás conmigo conocerá el desperdicio.


Yo lo tomaré, lo transfiguraré
y te ceñiré hombre que me has amado
con el laurel de los héroes
para que nunca duermas
para que despiertes y me ames
página tras página hasta el día aciago
en que ardan en las Alejandrías de la historia
las polvosas y antiguas bibliotecas.

Gioconda Belli