"de vez en cuando los amigos tienen el deber de hacerse sentir como cuando eran niños"

Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño.
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación.
Esperando un eclipse
me quedaré,
Persiguiendo un enigma
al compás de las horas.
Dibujando una elipse
me quedaré,
entre el sol y mi corazón.
Junto al estanque me atrapó la ilusión
escuchando el lenguaje de las plantas.
He aprendido a esperar sin razón.
Soy metálico en el Jardín Botánico
Con mi pensamiento sigo el movimiento
de los peces en el agua.
Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño.
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación.
Esperando un eclipse
me quedaré,
Persiguiendo un enigma
al compás de las horas,
Dibujando una elipse
me quedaré,
entre el sol y mi corazón.








































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viernes, 16 de marzo de 2012

Adiestrando a nuestro caballo mediante la meditación

Nuestra mente es como un caballo salvaje que necesita ser adiestrada. También se puede vivir con un caballo salvaje, si se quiere, pero nos puede ser de más utilidad si está adiestrado.


 



Poder decirle “stop”, cuando se disperse, o “stop”, cuando las emociones se desboquen y tu caballo pierda el sentido del camino. Es de gran importancia para nuestra vida poder estar tranquilo al lado de tu caballo, disfrutando de él cuando lo necesites. Es un gran placer.

Cuando algo bueno ocurre, nuestra mente se sobre activa, se excita. También al revés, cuando algo malo sucede, nos derrumbamos o entristecemos. Cuando nuestra mente está en equilibrio, cuando permanece concentrada, se consigue un tipo de alegría o paz que resulta muy agradable. Esa alegría  es una “falsa alegría”, en verdad es un estado de excitación, como cuando hierve el agua. No es un estado de equilibrio. No hay paz ni serenidad en lo que algunas veces llamamos placer.

Para adiestrar a nuestro caballo no hace falta irse muy lejos. Se puede integrar la meditación (o adiestramiento) en la vida diaria. Hay una serie de cuestiones que ayudarán a nuestro cerebro a tranquilizarse y que nos van a ayudar bastante: por ejemplo, podríamos preguntarnos si nuestros anhelados deseos materiales son significativamente necesarios para nuestra vida, podríamos intentar rodearnos de un entorno tranquilo, podríamos buscar momentos a lo largo del día para nosotros…

Resumiendo, ¿cómo meditar?: en primer lugar, para que nuestro caballo se relaje tenemos que querer que se relaje. Sin intención no hay resultado. Luego habrá que desarrollar la determinación; "quiero y lo voy a hacer". Cuando estoy adiestrando a mi caballo (se recomienda unos 20-30 minutos al día) debo permanecer concentrado y tras este aspecto debo desarrollar la memoria que permite que no deje de vigilar a mi caballo en todo momento. Al mismo tiempo utilizo la introspección para ver la calidad de mi concentración y hacerla más precisa. Si te duermes habrá que poner más intención meditativa. Si te activas mucho habrá que disminuir la  intensidad. Se llegará a un punto donde se encuentre el camino equilibrado por el que transcurrir subido a tu caballo, que permanece dócil y tranquilo.


Hay 9 lecciones para conseguir una buena doma. Las veremos más adelante.

¡Ven caballito, ven...!
Le rascas el lomo, te subes en él y te das un paseo tranquilamente.













jueves, 2 de febrero de 2012

Adiestrando a nuestro caballo a la meditación

Meditar es observar desde "nuestro interior" Más allá de nuestros pensamientos. Desde mucho más allá.
Normalmente nuestra mente vive poniendo etiquetas, juzga, critica, se confunde con argumentos ajenos y propios, y al final, acabamos viviendo en un estado de continua agitación.
Nos vendría bien saber desconectarnos. A veces es eficaz utilizar, como digo, la crítica, el juicio, la reflexión pero, ¿cuándo descansamos?. ¿Cuando nuestra mente quiere o cuando nosotros queremos? ¿Cuando nuestro caballo decida parar?
Entonces llega el instante mágico donde nos damos cuenta de que nuestro caballo está desbocado. Ese es el primer paso, gran paso, para comenzar a observar qué sucede, por donde estamos dejándonos llevar, hacia dónde queremos ir.

Meditar es observar sin juicios ni etiquetas. ¿Crees que es fácil? ¡Inténtalo! Ya verás como en seguida acabas cabalgando sin control. Debemos entrenar diariamente a nuestro caballo. Da igual en qué momento del día o de la noche. Da igual, en un principio, cuánto tiempo. Tenemos que generar un hábito que no poseemos. Depende de nosotros. Podemos ser conscientes y permanecer en "estado de observación" en cualquier momento. Comprando el pan, haciendo un huevo frito, mirando las musarañas... Podemos, también, dedicar 20 minutos exclusivos, al día, a tal efecto.

No es lo mismo entrenar a nuestro caballo en plena Gran Vía que hacerlo en un entorno acogedor. Unas velas, una alfombra, luz tenue, algún objeto que nos transmita paz y tranquilidad...no sé...una figura de Buda o cualquier otra cosa.

La postura siempre busca la espalda recta y alineada. Tumbado o sentado. Como quieras.

Un ritual de apertura y cierre da un sentido especial a la meditación. Utilizar una frase como:

El que todo lo juzga fácil, encontrara la vida difícil. - Lao Tse
"Que mi paz lleve paz al mundo" y al terminar " Que estos minutos de paz hayan llevado paz al mundo"

El entrenamiento de nuestro caballo puede ser monótono o podemos utilizar algunas herramientas que nos van a dar ánimos para seguir. Sabías que hay meditación para controlar el estrés, para recargarse de energía, para equilibrar el ciclo menstrual, para animarse a tomar decisiones...Ya las veremos.



 Es posible que sean juegos, todos ellos encaminados al mismo fin: desde un estado de equilibrio observar la vida y a nosotros mismos, sin tanto caos, preocupaciones innecesarias y más salud física y mental. Si ese juego me hace bien. ¿Por qué no?

Vamos caballito. ¡Por aquí!

jueves, 10 de septiembre de 2009

Meditación.

Hola.
En esta entrada no quiero ser muy extenso.
Quiero comentaros algo que hemos oído millones de veces.
Sólo cuando estemos verdaderamente convencidos lo podremos aplicar.
Aquí dejo una semilla para que resuene en vuestra conciencia...


La meditación es el trabajo diario a través del cual entendemos y controlamos nuestra mente.
Es en definitiva la unión con nuestro ser interior, con nuestro observador, con el universo.
Es el camino directo, más rápido y eficaz hacia la salud, la paz y el equilibrio.

Tan importante y a veces parece tan imposible...