La naturaleza fluye. Según dice el diccionario, entre otras definiciones del término fluir, me interesa la siguiente: marchar o desarrollarse algo sin dificultad. He ido comprobando conforme pasan los años, que aquello que fluye, suele poseer de un Halo mágico que hace que todo transcurra sin problemas. Pero, aquello que no fluye, aquello que cuando empieza se traba desde el primer segundo, no suele, por no decir nunca, acontecer de forma fácil.
Llamas por teléfono para preguntar por algo muy simple. Lo único que necesitas es una contestación rápida. La cosa empieza a complicarse, -que si me manda una foto-, -que si usted me dijo-, -que si tiene que hacerme una fotocopia-, -que si yo qué sé-...
Y al contrario. Algo que piensas que va a ser muy complicado se resuelve por arte de magia en tres segundos. Porque ha dado la casualidad, porque llegaste en el momento justo, porque no hiciste algo que lo hubiera complicado, porque el universo confluye y te toca con su Varita. A veces la vida te sorprende con más de lo que se podría imaginar.
Por ejemplo, he intentado, tres veces, insertar esta entrada en el blog y no me ha dejado.
¿Debería no intentarlo más?
¿Qué pasará si lo hago?
¿Fluirá?
Por ejemplo, he intentado, tres veces, insertar esta entrada en el blog y no me ha dejado.
¿Debería no intentarlo más?
¿Qué pasará si lo hago?
¿Fluirá?
